¡Buenas! Aquí estoy de nuevo para darte algunas pautas que puedan ayudarte a aumentar tu desempeño aprendiendo idiomas a la hora de escuchar y hablar.

Tocan estas dos habilidades que, como decía en la primera parte, suelen causar mayor ansiedad / estrés a la hora de comunicar en otro idioma, puesto que son la base de la comunicación y se retroalimentan.

¡Vamos a por ellas!

ESCUCHAR: Cuando menos es más

Quién más, quién menos, casi todo el mundo ve o ha visto alguna serie en Netflix. Este canal de pago te permite acceder a algunas de  las series más seguidas, así como hacerlo en diferentes idiomas.

Conscientes del poder que tienen para ayudar en el aprendizaje de idiomas, han creado una extensión propia en Google Chrome que permite tener doble subtítulos, en tu idioma y en el original.

Cierto es que una de las típicas recomendaciones para mejorar la habilidad de escucha es ver series y películas en versión original. Se pretende con esto aunar placer con exposición al idioma.

Para niveles a partir de intermedio alto, ésta es sin duda una práctica muy buena. Se gana fluidez en la comprensión oral, expresiones que redunda en confianza y naturalidad en el idioma.

¿Pero qué pasa cuando apenas entiendes lo que oyes, cuando tu concentración se va a leer subtítulos y pierdes la trama? Eso es, que también corres el riesgo de perder el interés y acabes más frustrado que motivado.

En estos casos es cuando menos es más.

Resultan mucho más productivas y eficientes estas prácticas:

  • Empezar por “listenings” donde comprendas el 60-70% (como pasaba con la lectura extensiva). Si tienes que bajar a niveles muy básicos, adelante. No hay problema. No hay reproche. Fuera crítica y juicios.Se trata de construir desde la base la capacidad de comprensión. Es como ir sintonizando la emisora en nuestros oídos hasta que puedas identificar los sonidos con claridad. Estás aprendiendo idiomas. Requiere una estrategia eficiente.
  • En la medida de lo posible, apoya la escucha con la transcripción del texto, siguiendo este circuito:
    • Escucha sin lectura un par de veces. Desde la relajación. Sin tensión  por ver cuánto entiendes o captas.
    • Escucha acompañada de la lectura de la transcripción. Una o dos veces, lo que necesites.
    • Lectura de la transcripción sin escucha. 
    • Cuando te familiarices con el texto, lo escuchas un par de veces sin apoyo. Identificando y alegrándote por lo que ahora ya sí puedes entender.
  • Recuerda que el objetivo no es entender el 100% del vocabulario, pero sí el mensaje general. Y, sobre todo, que los sonidos y palabras te vayan sonando familiar y cercano.
  • Identifica las frases completas y el mensaje. No te quedes atrapado en una palabra que no entiendes. A menudo sucede esto en conversaciones reales. Uno se queda centrado en la palabra que no ha entendido, desconecta de la conversación y ya no hay manera de recuperar todo lo que ha seguido hasta que se vuelve a conectar.
  • Puedes practicar con libros de lectura adaptados según niveles que incorporan su propio audio.
  • O bien usar vídeos cortos en Youtube, por ejemplo, que tengan transcripción O en su defecto, subtítulos.
  • Aplica también la escucha relajada y extensiva en momentos que estés, por ejemplo, conduciendo, corriendo, caminando. No se trata de que estés pendiente de lo que oyes, pero sí que esté de fondo para ir familiarizándote con el sonido, la cadencia…Es un trabajo inconsciente que crea su poso.

Tú eliges qué y cuándo oír y cómo trabajarlo. Lo importante es que sume en tu progreso, en tu compromiso y motivación para acercarte a tus objetivos aprendiendo idiomas. 

Recuerda: cuando escuchas, menos es más.

HABLAR : Cuando menos y más son más

¡Tachán! 

Llegó el momento de hablar. De reproducir y producir cuánto hemos aprendido, leído, oído, escrito. 

¿Empiezas a sudar, a temblar, a tragar saliva, a pensar “Tierra, trágame”?

Quizás exagere (o no). Sea como fuere, a la hora de hablar, tanto menos y más son siempre más.

Me explico:

Menos es más cuando:

  • Hablar menos y escuchar más. Si estás con nativos, es una muy buena oportunidad para fijarte en cómo se expresan, cómo comunican tanto verbal como no verbal. Además puedes interactuar expresando acuerdo y comprensión con diferentes expresiones en el idioma que busques. Aquí puedes mirar qué maneras hay para no quedarte en el “sí, ok, aja..”.
  • Cuando no tienes miedo a cometer errores y hablas aunque no estés seguro de la palabra o de si el tiempo verbal o la preposición de turno son correctos. Se trata de lanzarte, coger confianza en ti mismo y en ver que eres capaz de comunicar. Luego, en tu intimidad o con un profesor, puedes analizar qué errores has cometido, dónde tienes lagunas y necesitas refuerzo, para seguir avanzando. Los errores son oportunidades de desarrollo cuando estás aprendiendo idiomas.
  • Si cometes de forma reiterada un error, cuando lo detectes, toma nota de él y despierta la consciencia cuando vayas a decirlo para corregirlo. Sé que hablar es espontáneo y rápido, y no se trata de perder fluidez. Pero sí hay tiempo para pensar lo que uno va a decir. No desde la traducción simultánea, sino desde la consciencia de lo que uno quiere decir y cómo. Si por ejemplo, en inglés sueles caer en el “she have” en lugar de “she has”, cuando vuelva a aparecer, para un momento, piensa y corrígelo. A base de reiterar, lo incorporarás e integrarás de forma natural.

Más es más cuando:

  • Buscas cualquier oportunidad para tener contacto con el idioma de forma activa. Ya sea desde un hola, buenos días a conversaciones de mayor calado.
  • Aprendes frases en lugar de palabras. Es más fácil para la memoria y para ganar soltura y fluidez. 
    • Aprender palabras en un contexto
    • Aprender expresiones completas
  • Llevas lo que aprendes a primera persona. Es decir, hablar desde el yo.

Comunicación no verbal

Por último, me permito recordarte que la comunicación oral es mucho más que lo que dices con palabras. 

Solemos dar mucha importancia al lenguaje verbal u oral, pero éste es solo una parte de la comunicación (aprox. 10%).

En cambio, la comunicación no verbal tiene un 70% de protagonismo, entendiendo como tal:

  • Mirada
  • Sonrisa
  • Respiración
  • Entonación voz
  • Movimientos corporales
  • Distancia 
  • Contacto físico
  • Incluso la apariencia física

Así que, a la hora de hablar, mejor dicho, de comunicar, toma consciencia de todos los elementos de forma sistémica. Cuando cambiamos uno, todo el sistema cambia.

Pues ya hemos completado las cuatro habilidades lingüísticas. Espero que hayas disfrutado con la lectura y te haya dado ideas para aumentar tu grado de satisfacción aprendiendo idiomas.

Como siempre, será un placer leer tus comentarios.

¡Un saludo!


Imagen de Daniel Friesenecker en Pixabay

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Soy Paloma García. Ayudo a profesionales como tú a entender y superar los posibles bloqueos y resistencias en el uso y/o aprendizaje de un idioma. Para que así te transformes en la persona capaz de vivirlo con confianza, naturalidad y disfrute.

Me considero una eterna aprendiz. Vivo con auténtica pasión todo lo que estoy descubriendo gracias al coaching, el emprendimiento y el mundo online.

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