No sé a ti, pero a mí, esta foto de los diccionarios me despierta mucha añoranza. Me recuerda mis inicios al aprender idiomas. La felicidad que suponía tener un diccionario, una gramática…todo un mundo de aprendizaje se abría ante mí.

Ahora ese mundo, gracias a la tecnología, por bien que ha perdido cierto encanto (soy una romántica/clásica, lo sé), se multiplica hasta límites insospechados. Lo que sin duda es de gran ayuda para aprender y practicar un idioma de forma sistémica. Es decir, desarrollando las cuatro habilidades lingüísticas.

Por la red hay múltiples aplicaciones online para aprender idiomas (hablaré de ello en una de mis próximas entradas), así como opciones para practicar el idioma con otras personas, ya sea escribiendo en chats o hablando en directo por Skype, por ejemplo. 

Así que, efectivamente, de forma online y autónoma puedes desarrollar las cuatro habilidades lingüísticas que, como bien sabes, son: escribir, hablar, escuchar, leer. Si te has presentado alguna vez a algún examen oficial tipo Cambridge, lo identificas rápido pues son las cuatro partes del examen.

Estas habilidades se clasifican en dos tipos:

  1. Activas (de emisión, de expresión): escribir, hablar
  2. Pasivas (de recepción, de comprensión): escuchar, leer

Sin ánimo de generalizar, suele haber unas habilidades que se dan mejor que otras o donde uno se siente más cómodo. Quizás es simplemente interés/agrado/comodidad. En mi caso, me encantaba escuchar (era como un juego, ver qué entendía) y escribir (podía desarrollar todo lo que sabía y aplicar de forma inmediata lo que aprendía).

A ti, ¿cuál se te da mejor? ¿en cuál te sientes más cómodo? 

Otra clasificación posible de las habilidades lingüísticas de los idiomas.  

Teniendo en cuenta que el principal objetivo de aprender idiomas es ser capaz de comunicar, estas 4 habilidades se pueden clasificar de otro modo en relación al grado de interacción directa con otra persona.

  1. Contacto directo: hablar, escuchar
  2. Contacto indirecto: escribir, leer

Por lo que, la habilidad pasiva de escuchar, léase entender el mensaje del emisor, pasa a ser un elemento que puede generar tanto estrés como el hablar. En el proceso de comunicación, es tan o más importante la escucha activa y la comprensión del mensaje que la emisión del mismo. 

Si a esto le añadimos el canal (comunicación oral) y el contexto (presentación ante cliente, reunión profesional interna, llamada por teléfono, reunión social, etc.), esta habilidad de escuchar y entender acaba generando mucha tensión, disconfort y frustración

La comunicación oral, tanto hablar como escuchar, se da de forma espontánea e inmediata. El emisor emite el mensaje, que puede corregir pero no eliminar, al mismo tiempo que el receptor lo recibe y lo comprende / o no. Esta inmediatez y sensación de tener una sola oportunidad para entender, así como de hacerse entender, hace que estas habilidades condicionen en gran medida el nivel de satisfacción propio con el idioma.

Como hablo desde un primer momento de mejorar las cuatro habilidades de forma sistémica, no voy a centrarme solo en escuchar sino en todas, con ánimo de subir el grado de satisfacción en tu desempeño. 

Aquí van algunos consejos para trabajar dos primeras habilidades al aprender idiomas.

ESCRIBIR: Cuando más es más

Quizás coincidas con la mayoría de personas cuando indican que, comunicar por vía escrita (mails, en su mayoría), no suele ocasionar gran estrés. Gracias a correctores, a usar más o menos misma terminología y estructuras, te sientes en relativa zona de confort.

Aún sabiendo que, a menudo, no hay tiempo para explayarse en un correo electrónico, la verdad es que se está perdiendo una oportunidad de oro para crecer en el idioma, aprovechando ese tiempo que da la comunicación indirecta o secuencial, si me permites. 

Así que el consejo es forzarse a salir de la zona de confort, léase de tu nivel:

  • Incorpora otro vocabulario, expresiones, construcciones que amplíen tu conocimiento y habilidad.
  • Aprovecha para buscar sinónimos, antónimos. Para introducir perífrasis verbales que no sueles usar. Para ser lo más preciso posible con el idioma. 
  • Desafíate a incorporar algo nuevo en tus mails.
  • Atrévete a usar algo que, supuestamente, no te toca aún según tu nivel.

Una de las metodologías más usadas en la enseñanza de idiomas es el sistema PPP: Presentation, Practice, Production.

Cuando escribes, puedes producir lo que has aprendido en tu formación de idiomas. O bien pasar por las tres P si lo haces de forma autodidacta. 

Es una oportunidad de oro también para trasladar de manera inmediata todo lo que vayas aprendiendo. En especial esa gramática que aparece una y mil veces y que se queda relegada. 

Sí, quizás necesites tirar de creatividad para usar lo que vas aprendiendo de manera inmediata. Lo bueno es que te va a ayudar a aumentar tus recursos cuando tengas que comunicar y no sepas exactamente cómo decir algo.

Además, puedes así dedicar unos minutos al idioma de forma presente y consciente. A veces no tienes tiempo de ir a clases, de leer, de hacer mil cosas para aprender idiomas. Pero recuerda, cada pequeña exposición con el idioma suma.

Estoy segura de que te va a ayudar a avanzar. Lo digo por experiencia propia.

Cuando escribes, más es más.

LEER : Cuando más es menos.

Estoy segura de que no hace falta destacar los beneficios que leer tiene, ya sea para mejorar la expresión oral y escrita, así como para potenciar el pensamiento crítico, la concentración, la imaginación y la creatividad.

Lo cierto es que, a menudo, leer es una de las habilidades que se acaba relegando al aprender idiomas porque se da lo siguiente: 

  • creencia que no hay tiempo
  • substitución por un dispositivo/pantalla
  • aburrimiento por dificultad en la comprensión 
  • creencia, como habilidad pasiva, no hay transferencia inmediata al uso

¿Cómo puedes darle la vuelta?

En primer lugar, cabe diferenciar dos tipos de lectura:

  • Lectura intensiva: lectura detallada y profunda de un texto relativamente corto. Un ejemplo: un contrato, donde miramos hasta los puntos y comas. 
  • Lectura extensiva: lectura relajada de un texto más largo, donde no se analiza palabra por palabra.

¿Cuál suele ser una práctica habitual cuando se lee con la intención clara de aprender? 

Efectivamente, que se lee de forma intensiva una lectura extensiva. Y esto es, cuanto menos, agotador y fuente de frustración al pretender entender cada una de las palabras de un texto largo. 

Aquí es cuando aplico el “más es menos”. Querer entender todo no ayuda, sino todo lo contrario. Hace que acabes abandonando la lectura por aburrimiento.

Lectura Intensiva

Características:

  • Textos cortos: desde un párrafo hasta varias hojas, en función de tu nivel del idioma. 
  • La habitual en niveles principiantes: se analiza tanto el vocabulario como las estructuras. Los textos suelen ser muy cortos (de uno a varios párrafos).
  • Para niveles intermedios – avanzados: textos de mayor extensión donde el grado de comprensión total puede alcanzar aproximadamente el 50%. Quizás más si se trata de un texto técnico que obliga a controlar y asegurar que las condiciones son las correctas.
  • Requiere una alta concentración, lo que limita su extensión

Consejos:

  • Identifica en qué tipo de textos estás aplicando este tipo de lectura 
  • En la medida de lo posible, haz que el texto sea de tu interés
  • Anota los aprendizajes que te llevas del texto, ya sea vocabulario, expresiones y/o estructuras gramaticales.
  • Usa cualquiera de estos aprendizajes cuanto antes en tus textos o al hablar
  • Aplica lectura intensiva cuando redactes tus propios textos (por ejemplo, los mails con los cambios que hemos visto en el punto anterior sobre escribir).

Lectura extensiva

Características:

  • Textos de mayor extensión, que varía en función de tu nivel
  • Lectura relajada (así debería ser. Si no lo es, verifica qué está pasando)
  • Comprensión media del texto: mínimo entre 60-70%

Consejos:

  • Busca textos que sean de tu interés y agrado
  • No pretendas entender el 100% del vocabulario
  • Intenta averiguar qué significa la palabra que no entiendes en función del contexto o si te recuerda a alguna palabra de tu idioma nativo u otro/s que sepas.
  • Si no es básico para la continuación de la lectura, acaba el capítulo y avanza si crees haber entendido la idea principal / trama.
  • Busca la traducción de aquellas palabras que se repitan a lo largo del texto/libro
  • Los dos puntos anteriores te permiten tener una lectura fluida y ganar confianza en ti, sin necesidad de depender constantemente de un diccionario/traductor.
  • Salvo que el libro sea “infumable”, termina el libro. Es un “chute” de adrenalina y confianza que te acercará a seguir avanzando en tu lectura.

Recuerda que, gracias a leer, mejoras de manera consciente e inconsciente tu expresión oral y escrita.

Hasta aquí las dos primeras habilidades. En una semana, las otras dos.

Como siempre, será un placer leer tus comentarios.

¡Un saludo!

Imagen de Tessa Kavanagh en Pixabay

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Soy Paloma García. Ayudo a profesionales como tú a entender y superar los posibles bloqueos y resistencias en el uso y/o aprendizaje de un idioma. Para que así te transformes en la persona capaz de vivirlo con confianza, naturalidad y disfrute.

Me considero una eterna aprendiz. Vivo con auténtica pasión todo lo que estoy descubriendo gracias al coaching, el emprendimiento y el mundo online.

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