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¿Aplicas la Ley de Pareto a los IDIOMAS?

¿Aplicas la LEY de PARETO a los IDIOMAS?

Seguro que has oído hablar más de una vez sobre esta regla, también conocida como el principio del 80/20. En este artículo vamos a ver si y cómo aplicas la ley de Pareto a los idiomas.

Como homenaje a uno de los vídeos que está teniendo más visualizaciones en mi canal de YouTube (muy humilde aún, pero hecho con mucha ilusión, eso seguro).

Y para ampliar la respuesta del comentario que me hizo un subscriptor sobre cuál es el número de palabras que se debería conocer para tener un B2 en inglés.

Vamos a ver ambas cosas, pero primero, expliquemos cómo nació esta ley.

¿Te parece bien? ¡A por ello!

La ley de Pareto fue propuesta por el economista italiano Vilfredo Pareto a finales del siglo XIX. Pareto descubrió que, en su país, el 80% de la riqueza estaba en manos del 20% de la población.

Así pues, esta regla empírica establece que, en muchos casos, el 80% de los efectos provienen del 20% de las causas. Esta ley se ha encontrado y se aplica en muchas otras áreas, como la productividad, la administración del tiempo, el marketing y el análisis de datos, entre otras.

Y, por supuesto, aplica perfectamente al aprendizaje de idiomas permitiéndonos maximizar nuestros resultados y aprovechar mejor la energía que le dedicamos.

Aplicación de la ley de Pareto al aprendizaje de idiomas

En primer lugar, voy a destacar un punto muy importante. Y lo hago ahora por si solo llegas hasta aquí leyendo.

Muy a menudo centramos nuestro aprendizaje de un idioma en ir a clases. El tiempo de clase es la principal exposición al idioma y, fuera de ahí, dedicamos el tiempo justo para hacer los deberes, repasar lo que se ha visto y ya.

Podríamos decir que el 80% son las clases y el 20%, el tiempo fuera.

Presta atención.

En realidad, tendría que ser al revés. El tiempo en clase el 20% y el tiempo de preparación, trabajo y exposición fuera del aula, el 80%.

Lo sé.

Esto puede sonar muy difícil de cumplir si hacemos, por ejemplo, el siguiente cálculo: si el 20% son las clases y hago 3 horas a la semana, el 80% significa la friolera de 15 horas semanales.

¡Imposible!

Seguramente es harto difícil que podamos cumplir con esto.

El mensaje que quiero trasladar con esto es que es clave para que avances con el idioma que le dediques tiempo de calidad fuera del aula, para preparar las clases, para repasar lo que has hecho y para tener otros contactos con el idioma que te permitan desarrollar las habilidades lingüísticas de preferencia en situaciones del mundo real. Y, ya puestos, no olvides, también entretenerte.

A la hora de planificar y contratar tus clases, es recomendable no pasar por alto este aspecto. Teniendo en cuenta tu disponibilidad, tu agenda, tu energía y tus recursos, piensa el tiempo que puedes dedicar al idioma y repártelo bien entre las clases que tengas, ya sean individuales o grupales, y tiempo para ti.

Aunque asistir a clases de idiomas es una parte importante del proceso de aprendizaje, no es suficiente para desarrollar un nivel de competencia que nos permita ser operativos en un idioma.

¿Por qué?

Aquí algunas razones por las que solo ir a clase no es suficiente:

  • Falta de práctica: la práctica es esencial para adquirir habilidades lingüísticas. En clase, el tiempo que dedicas a la práctica suele ser limitado. Es importante practicar lo que aprendes en situaciones reales de comunicación para mejorar tu fluidez y, sobre todo, tu confianza en el idioma. Incluso si tienes un profesor solo para ti, atención a la práctica que haces. Que no se quede en improvisar siempre con lo que ya tienes y acomodarte. Esto no te permite avanzar tampoco.
  • Diferentes estilos de aprendizaje: cada persona tenemos un estilo de aprendizaje diferente. Algunas personas aprenden más rápidamente en un ambiente interactivo y participativo, mientras que otras pueden necesitar más tiempo para procesar la información y pueden preferir estudiar de forma independiente. De ahí la importancia de trabajar por tu cuenta y encontrar la forma de aprendizaje que funciona mejor para ti.
  • Exposición limitada al idioma: como comentado, las clases son solo una pequeña parte del tiempo que pasamos en nuestro día a día. Para aprender un idioma, se necesita estar expuesto al idioma de forma constante y en diferentes situaciones. Esto puede incluir ver películas, escuchar música, leer libros, hablar con hablantes nativos o no nativos, etc.
  • Dificultad de los conceptos: aprender un idioma es un proceso que requiere tiempo y dedicación. Algunos conceptos pueden resultarte más difíciles de entender y requerirás más tiempo y práctica para entenderlos e integrarlos en tu producción en el idioma meta.

Cómo aplicar la ley de Pareto al aprendizaje de idiomas

La ley de Pareto se puede aplicar a varios aspectos del aprendizaje de idiomas, como vas a ver ahora. Al utilizar este principio, puedes centrarte en las áreas que te proporcionen los mayores resultados y reducir así tu tiempo y esfuerzo en áreas menos importantes.

Lo primero que debes hacer es identificar las áreas clave que son importantes para el aprendizaje de tu idioma meta en función de los objetivos que te hayas marcado. Y llevarlas a la práctica cuanto antes. No acumular y acumular, sino ir integrando cuanto antes a tu producción escrita y oral.

Aquí unos ejemplos:

1- Gramática

En lugar de tratar de aprender todas las reglas gramaticales del idioma, enfócate en las reglas gramaticales que vas a / quieres utilizar con más frecuencia. Siempre con un enfoque comunicativo. Por ejemplo, en inglés, es importante comprender las reglas de verbos irregulares y tiempos verbales comunes como el presente simple, pasado simple y presente perfecto.

2- Vocabulario

En este caso, puedes centrarte en las palabras que se utilizan con más frecuencia. Hay listados que incluyen las palabras más comunes en el idioma que nos interesa. Así que podemos dedicar un tiempo y esfuerzo en revisarlas. Puedes ver un ejemplo de estos listados en este enlace: Frequency List

Si prefieres una opción en papel, puedes hacerte con un diccionario pequeño de bolsillo que contenga el menor número de palabras.

Por supuesto, este tipo de listas tiene una utilidad relativa porque, lógicamente, va a haber palabras que no tengan ningún sentido para ti, puesto que la probabilidad de uso es muy baja. Tampoco tiene sentido aprenderlas de memoria.

Sí que me parece interesante, a modo de experimento y motivación, tantear un poco cuántas palabras de las que aparecen conoces. Una propuesta podría ser marcarse 100 palabras, ver cuántas reconoces de forma pasiva (más abajo vemos qué quiere decir esto) y sacar un porcentaje. Puede ayudarte a ver en qué punto te encuentras. Seguro que sabes muchas más de lo que crees. Espero que hagas el experimento y te animes a comentarlo debajo.

Además, puede resultarte útil tener una idea clara del número de palabras que aún tienes por aprender para poder organizarte mejor.

Sin embargo, evita el error de aprender palabras sueltas y su traducción en tu lengua materna. Es mucho más efectivo comprender las palabras en su contexto y aprender el vocabulario de manera natural para poder utilizarlo en cualquier situación necesaria.

Más abajo ampliamos el tema de cuántas palabras se recomienda aprender para un nivel B2 de inglés (intermedio alto).

3- Conversación

Hablando de comunicar, para mejorar la fluidez en la conversación puedes poner el foco en las situaciones de comunicación a las que te ves expuesto con más frecuencia para desarrollar las habilidades necesarias para manejarlas.

Por ejemplo, en inglés, es importante saber cómo presentarse, cómo hacer preguntas, cómo dar una opinión, cómo pedir algo.

Recuerda que puedes usar la inteligencia artificial para practicar estas conversaciones.

¿Cuántas palabras se requieren para un nivel B2 (intermedio alto) en inglés?

(El contenido de esta parte se basa en gran medida en este artículo).

Seguramente esta es una de las preguntas del millón más habitual cuando aprendemos un idioma.

Me la hicieron en un comentario de uno de los vídeos del canal de YouTube y me parece interesante ampliar aquí la respuesta que le di.

A modo de referencia, según el estudio de la Western Education en Ontario (Canadá) que lideró el profesor Stuart Webb: “800 palabras permiten comprender el 75% de las conversaciones diarias”. Es decir, llevar una vida cotidiana prácticamente normal, sin percances comunicativos. No está nada mal, ¿verdad?

Estos cálculos son mucho mejores que aplicar la Ley de Pareto puesto que, por ejemplo, el Oxford English Dictionary indica que existen alrededor de 171.476 palabras en uso en el inglés moderno. Los hablantes nativos suelen conocer entre 15.000 y 35.000 palabras, dependiendo de su nivel de educación y edad.

Estas cifras incluyen todas las palabras que una persona conoce, incluso las que se utilizan raramente. Si bien existen más de un millón de palabras en inglés, muchas de ellas son términos técnicos específicos de ciertos campos.

Obviamente, antes de sentirte abrumado ante tales magnitudes, recuerda que no es posible conocer todas las palabras (no las conocemos ni en nuestra propia lengua). El objetivo es conocer aquellas que sean útiles e interesantes para comunicarte en tu vida diaria personal/profesional, en los contextos donde lo necesites.

Antes de cuantificar las palabras que se requieren, vamos a aclarar un par de conceptos:

  • PALABRA: entendemos por palabra, en este contexto, a las variaciones que se pueden encontrar en un diccionario. Por ejemplo, “am, are, is, was, were, be” cuentan como una sola palabra, el verbo “to be”. El singular y el plural de una misma palabra cuenta como una (“woman”, “women”). Por otro lado, para las palabras que tienen más de una acepción, cada significado se considera una palabra diferente. Por ejemplo, “right” (derecha, derechos, correcto, justo). Otro ejemplo, “watch” (reloj y mirar).
  • Conocimiento ACTIVO: se refiere a las palabras que puedes usar con fluidez al hablar o escribir en ese idioma. Es decir, son palabras que reconoces fácilmente y que puedes utilizar en tu comunicación de forma relativamente espontánea e inmediata.
  • Conocimiento PASIVO: son las palabras que reconoces y comprendes al escuchar o leer en el idioma extranjero, pero que no utilizas con frecuencia al hablar o escribir. Estas palabras pueden ser comprendidas, pero no necesariamente las has incorporado a tu repertorio de uso activo del idioma en cuestión.

 Nota: Es importante saber que muchas palabras en inglés pueden tener diferentes funciones gramaticales (verbo, sustantivo, adjetivo, adverbio, etc.) dependiendo del contexto en el que se utilizan. Véase el ejemplo anterior, “right”. Esto puede ser confuso para ti al principio, ya que una palabra que parecía conocida puede tener un significado diferente en función del contexto en el que se encuentra y despistarte. ¡No te frustres! Ya ves que, una vez sepas los diferentes significados, podrás contar esa palabra por todos esos significados que conoces.

¿Cuántas palabras para un nivel B2?

 Según diferentes fuentes y estudios, la cantidad de palabras recomendable para un nivel B2 del MCER (Marco Común Europeo de Referencia para las lenguas) oscila entre 3.000 y 4.000 palabras. Esta cifra incluye tanto las palabras activas como las pasivas.

Por otra parte, siguiendo con diferentes estudios, se debe comprender entre el 95 y el 98% de un idioma para poder entender casi todo y adivinar el significado de las palabras desconocidas sin recurrir a la lengua materna.

Basándose en su propia investigación, Fabien Snauwaert ha descubierto que las 5.000 palabras más comunes en inglés cubren el 90% de la lengua hablada. Esto significa que, al enfocarte en aprender este vocabulario, puedes alcanzar rápidamente un 80% de comprensión. Además, cuanto más avanzado sea el nivel, más lento será el progreso ya que encontrar palabras desconocidas se vuelve menos común.

Aquí la tabla que ha creado él con información muy interesante para que hagas tus cálculos y comprobaciones:

https://clickandspeak.com/

Gracias a estas 5.000 palabras de vocabulario, se puede prescindir de un diccionario bilingüe y buscar directamente en un diccionario monolingüe en inglés.

Una práctica buenísima y que puedes hacer usando, por ejemplo, la web Linguee.

Conclusión

Como hemos visto, la Ley de Pareto aplica a la mayoría de los idiomas modernos.

Es importante destacar que la Ley de Pareto no es una regla infalible. Es flexible y permite adaptarla a tus necesidades individuales y objetivos de aprendizaje.

Como bien sabes, aprender un idioma es un proceso continuo y no hay atajos para alcanzar la fluidez. Requiere de los siguientes elementos para mejorar tus habilidades lingüísticas.

  1. Practicar de manera constante
  2. Utilizar recursos efectivos
  3. Fijar objetivos claros
  4. Aprender de los errores
  5. Identificar qué técnicas de estudio te funcionan mejor
  6. Conocer cómo te influye tu filtro afectivo
  7. Afianzar tu confianza y tranquilidad cuando el idioma está presente

Gracias a todo esto, puedes construir habilidades sólidas que te permitan comunicarte con fluidez, confianza y éxito en cualquier idioma que elijas aprender.

Espero que este artículo te ayude a identificar cómo la Ley de Pareto te brinda una guía para enfocar tu aprendizaje de idiomas y alcanzar tus objetivos de manera más efectiva.

Si necesitas ayuda, escríbeme un mensaje de WhatsApp que me llega directo y lo comentamos.

¡Felices idiomas!

Imagen cortesía de Canva

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Paloma Coach de idiomas

Soy Paloma García, coach de idiomas. Ayudo a profesionales como tú a alcanzar sus metas personales y profesionales a muy corto plazo, gracias a dar los pasos necesarios con los idiomas de une vez por todas.

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